Barcelona en NADA, de Carmen Laforet

NADA , de CARMEN  LAFORET

Planeta de Libros. Austral Narrativa

Barcelona, 2012 (Quinta reimpresión en Austral)

Introducción: Rosa Navarro Durán

Esta Edición, por Jorge García López

 

                                                                                                  Un paseo por Barcelona dedicado a Natalia Raselli y Pablo Izurieta

LLEGAMOS A BARCELONA:

Salimos “Desde Almenar" por la N-230 hacia Lleida. Dejaremos nuestro vehículo en la plaza del mercado de Pardinyes (excepto sábados), muy cerca de la  Estación de ADIF  Lleida Pirineus. Allí, a las 7:15 h, tomaremos  el tren Regional Exprés de la Línea R 13 por Valls , con un recorrido de 2:30 horas. Un tiempo para la lectura.

Llegados a Barcelona, iremos hasta el "final de trayecto", la Estación de Francia, la misma solitaria Estación a la que llegó Andrea, nuestra protagonista de Nada, un otoño de inmediata posguerra, para empezar ilusionada la propia vida,  el primer curso de Letras en la Universidad de Barcelona, aunque ella llegó “a medianoche, en un tren distinto del que había anunciado, y no me esperaba nadie” (Capítulo I).

EMPEZAMOS NUESTRO ITINERARIO:

1- Estación de Francia

Aquí iniciamos nuestra Ruta literaria. Por la Línea R 13, actualmente circulan trenes de las series 470 y 448 de los años 70, reformados posteriormente a partir de 1993, es decir, muy usados, desgastados. Cuando Andrea llega a los andenes de la Estación de Francia en 1940, tras la Guerra Civil, los trenes eran otros pero sin duda algo de su aire antiguo y misterioso sigue aquí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es una estación construida sobre otra anterior, llamada de Barcelona-Granollers, que a partir de 1878 ya se la llamó Estación de Francia al prolongarse la línea ferroviaria hasta la frontera con Francia. La “nueva” estación, cercana al barrio de La Barceloneta, con su gran estructura metálica de estilo modernista y cierto aspecto monumental, fue inaugurada en 1929 por el rey Alfonso XIII. Está catalogada como Bien Cultural de Interés Local.

                Foto: http://carmenlaforet.com/

 

 

 

Desde aquí, recorreremos algunos de los lugares más significativos de la novela de Carmen Laforet (Barcelona, 1921-Madrid, 2004), aquella encantadora "chica canaria del Ateneo", como la llamaría su marido, Manuel Cerezales, que como Andrea llegó también a Barcelona para estudiar Letras, sólo que ella, en 1944, a los veintitrés años, obtuvo el Premio Nadal con Nada, su primera novela. Gracias a esta obra natural, fresca y moderna, esta "chica rara" consigue abrir el camino hacia una nueva narrativa en un país conmocionado aún por el terrible desgarro de la Guerra Civil y la represión posterior. 

Como Andrea, pero a las 10 de la mañana, salimos de la Estación a la ancha acera de la Avenida del Marqués de Argentera y tomamos, no un viejo coche de caballos de los que habían vuelto a surgir tras la guerra, sino el primer taxi  de la parada hacia la casa de la calle Aribau.

 

 

 

 

 

Nuestro taxista da la vuelta en el vecino Parque de la Ciudadela y toma la dirección hacia la importante Vía Layetana que desde 1909 une el puerto de Barcelona con el Eixample atravesando en línea recta la Ciutat Vella, antiguamente rodeada por la muralla medieval, derribada entre 1854 y 1873. 

En los años 1940, la Vía Layetana era la apropiada para una familia próspera y moderna como era la familia de Ena. Aunque en realidad, la familia de Linka Babecka (Ena en la novela), gran amiga de Carmen Laforet, vivía en la histórica calle Montcada, situada a poca distancia.

 

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A la izquierda, veremos por unos segundos la plaza de la Catedral

Y nuestro taxista sigue por la calle Jonqueres hacia la Plaza de Urquinaona, Ronda de Sant Pere, Ronda Universidad y  llegamos a la Plaza de la Universidad. El taxi da la vuelta a la plaza:

"El coche dio la vuelta a la plaza Universidad y recuerdo que el bello edificio me conmovió como un grave saludo de bienvenida." (pág. 72, Capítulo I)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Subimos por la calle Aribau. En el número 36, esquina con la calle Consell de Cent, se detiene nuestro taxi. Aquí vivía la familia Laforet: la abuela y tíos de Carmen. Y aquí también nació la escritora en 1921.  

2- La casa de la calle Aribau

Foto: Zulema Josa

" Enfilamos la calle Aribau, donde vivían mis parientes, con sus plátanos llenos aquel octubre de espeso verdor y su silencio vívido de la respiración de mil almas detrás de los balcones apagados. Las ruedas del coche levantaban una estela de ruido, que repercutía en mi cerebro. De improviso sentí crujir y balancearse todo el armatoste. Luego quedó inmóvil.

- Aquí es- dijo el cochero.

Levanté la cabeza hacia la casa frente a la cual estábamos. (...) Con la mano un poco temblorosa di unas monedas al vigilante y cuando él cerró el portal detrás de mí, con gran temblor de hierro y cristales, comencé a subir muy despacio la escalera, cargada con mi maleta." (pág. 72, Capítulo I)

Y, al final de la novela, de nuevo con su vieja maleta a cuestas, Andrea sale de la casa de sus parientes para iniciar "una nueva vida":

"Bajé las escaleras, despacio. Sentía una viva emoción. Recordaba la terrible esperanza, el anhelo de vida con que las había subido por primera vez. Me marchaba ahora sin haber conocido nada de lo que confusamente esperaba: la vida en su plenitud, la alegría, el interés profundo, el amor. De la casa de la calle Aribau no me llevaba nada. Al menos, así creía yo entonces.

De pie, al lado del largo automóvil negro, me esperaba el padre de Ena."  (pág. 303, Capítulo XXV)

Así se cierra el círculo iniciado en el primer capítulo, y se abre un nuevo viaje, rumbo a la esperanza... con este título redondo: Nada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3- La Universidad

Entraremos con Andrea por la Puerta de Letras, cómo no. Dentro, en el fresco y acogedor patio de Letras, nos espera la luz junto a Ena y sus compañeros:

"Mientras yo hablaba con Pons, ella me saludó con la mano. Luego vino a buscarme atravesando los grupos bulliciosos que esperaban en el patio de Letras la hora de la clase. Cuando llegó a mi lado tenía las mejillas encarnadas y parecía de un humor excelente."

(...)"Me gustaba pasear con ella por los claustros de piedra de la Universidad y escuchar su charla pensando en que algún día yo habría de contarle aquella vida oscura de mi casa, que en el momento en que pasaba a ser tema de discusión, empezaba a aparecer ante mis ojos cargada de romanticismo." (pág.112, Capítulo V)

 

 

 

 

 

 

 

 

La Biblioteca está abierta para nosotros, como el bar, los pasillos hasta el patio de Ciencias y algunas aulas. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entrada a la Biblioteca 

 

Andrea vive un curso tormentoso, lleno de contrastes. Luz y oscuridad. La oscuridad de la familia de Andrea es de una fuerza tremenda, destructora, que no podrá ni con ella misma. El reencuentro con Ena en la verja de la Universidad , tras los turbios sucesos que inciden sobre ella,  es pura emoción y belleza:

"Encontré que no lloraba ya, pero me dolía la garganta y me latían las sienes. Me apoyé contra la verja del jardín de la Universidad, como aquel día que recordaba Ena. Un día en que, al parecer, no me daba cuenta de que el agua de los cielos se derramaba sobre mí... (...)

- ¡Andrea!... ¡Oh! ¡Qué tonta!... ¡Mujer!

(...) Me tendió los brazos, incapaz de decirme nada, y nos abrazamos allí, en la calle." (...) (págs. 274-275, Capítulo XXI)

Verja del jardín

4- La Plaza de la Universidad

Nos situamos de espaldas a la verja del jardín. Al otro lado de la plaza, vemos la calle Pelayo, la calle de Tallers y la Ronda de San Antonio. De pronto, imaginamos al tío Juan en la dramática escena del capítulo XV en la que sale de casa enloquecido en busca de Gloria, que ha ido a conseguir dinero con el que comprar las medicinas para su hijo. El reloj de la Universidad daba las doce y media:

 

 

"Juan cruzó la plaza y se quedó parado enfrente de la esquina donde desemboca la Ronda de San Antonio y donde comienza, oscura, la calle de Tallers. Un río de luces corría calle Pelayo abajo." (Pág. 202, Capítulo XV)

Andrea sigue a su tío aterrada en gran parte de su desesperado recorrido por un Raval sucio y oscuro, antes llamado "barrio chino",  poblado de "perdidas, ladronesel brillo del diablo", como decía su tía Angustias. Un borracho le pega un puñetazo a Juan. La locura se apodera de la escena. Andrea no puede más. Explota:

"- ¡Vamos a casa, Juan!... ¡Vamos!

- ¿Crees que me han vuelto loco con el golpe, sobrina? Sé muy bien a lo que he venido aquí..." (pág.2007, Capítulo XV)

La calle de Ramalleras, calle del Carmen, Hospital, el mercado de San José (de la Boquería), la Rambla del Centro, la antigua calle del Conde del Asalto, hoy Nou de Rambla, son el escenario de un capítulo magistral, y todo un documento de aquella época. Carmen Laforet reproduce incluso algunas frases en catalán, lengua prohibida en pleno primer año triunfal de la dictadura. Claro que las palabras sirven aquí para mostrar el mundo marginal de Barcelona:

"- Vols una mica d' aiguardent, nena?

- No, gracias.

- Que delicadeta ets, noia!..." (pág.209, Capítulo XV)

5- Las Ramblas

En las Ramblas no todo es marginal ni mucho menos. Aquí, en plena Rambla, se encuentra el Palau de la Virreina, donde realmente tenía su estudio Guíxols (que era el interesante pintor Ramón Rogent) y no en la calle Montcada como figura en la novela. Los puestos de flores de las Ramblas siguen siendo un espectáculo de colorido y alegría. En ellos Andrea compra flores con su escaso presupuesto, aun pasando hambre, y por este lugar desciende al mar en el capítulo XX, hacia el Paseo de Colón, hasta la marinera Barceloneta. La sensación de abertura hacia el mar adquiere una gran importancia en la novela pues representa la posibilidad de respirar aire limpio, fresco, huir lejos, más allá de los límites y de tanta miseria. 

En nuestra ruta, bajaremos también por la Rambla y llegaremos a la Barceloneta pero con una variante en nuestro recorrido para ver el ancho mar. Subiremos al mismísimo Montjuic con el Funicular de Montjuic, que fue inaugurado en 1928 con motivo de la Exposición Internacional de 1929. Enlaza la estación de metro de Paral·lel, de las líneas 2 (lila) y 3 (verde) con la avenida Miramar.

6- Miramar en Montjuic

Andrea decide salir con Gerardo en un momento en que se ha enfadado con Ena. Su forma de divertirse con los chicos le parece "despreciable". Pero Gerardo no es atento, llega a ser hasta grosero. Andrea le ve pronto las intenciones. Han dado un largo paseo a pie hasta Miramar.

"Fuimos hacia Miramar y nos acodamos en la terraza del Restaurante para ver el Mediterráneo, que en el crepúsculo tenía reflejos de color vino. El gran puerto parecía pequeño bajo nuestras miradas, que lo abarcaban a vista de pájaro. En las dársenas salían a la superficie los esqueletos oxidados de los buques hundidos en la guerra. A nuestra derecha yo adivinaba los cipreses del Cementerio del Sudoeste y casi el  olor de melancolía frente al horizonte abierto al mar. (...)

"Un poco después, de espaldas al mar, veíamos toda la ciudad imponente debajo de nosotros." (...)

Vista desde Miramar

"Puse, en un gesto impulsivo, mi mano sobre la suya y él me la estrechó comunicándome su calor. En aquel momento tuve ganas de llorar sin saber por qué. Él me besó el cabello." (...)

(...)"Gerardo súbitamente me atrajo hacia él y me besó en la boca. Sobresaltada le di un empujón, y me subió una oleada de asco por la saliva y el calor de sus labios gordos. Le empujé con todas mis fuerzas y eché a correr. Él me siguió." (...)

(...)"- Perdóname, Gerardo- le dije con la mayor ingenuidad- pero ¿sabes?..., es que yo no te quiero. No estoy enamorada de ti." (...) (págs. 178-179, Capítulo XII)

Gerardo en la vida real fue Roberto Melero. Pertenecía al grupo de compañeros de la Universidad de la escritora, algo bohemios pero de buena familia, entre los que estaban el escritor Néstor Luján, el profesor Antonio Vilanova (Pons), Linka Babecka (Ena), el pintor Ramón Rogent (Guíxols) etc. y resultó ser sobrino de Consuelo Burell,  su admirada profesora de literatura del Instituto de Las Palmas.

Y desde Miramar, iremos hasta la Barceloneta en el Teleférico del Puerto , que durante la Guerra Civil se cerró, los cables se retiraron y las torres se convirtieron en lugares estratégicos para la defensa del puerto de Barcelona. Así que Gerardo y Andrea no pudieron montar en el Tefeférico, tomaron un tranvía para la vuelta. Nosotros somos unos privilegiados sobrevolando el puerto de Barcelona desde la cabina roja del teleférico desde el cual dominamos la ciudad y las hormiguitas que por ella se mueven.

Al fondo, la montaña de Montjuic 

7- La Barceloneta

En el capítulo XX, Andrea sale a las Ramblas en dirección al mar, siendo aún recientes el final de curso, San Juan, o la fiesta de San Pedro en la espléndida casa de Pons del final de la calle Muntaner. El día anterior, la madre de Ena le había confesado "de mujer a mujer" sus amores de juventud con el tío Román. En la vivienda familiar la tensión es insoportable: la relación entre Gloria y Juan es tóxica y explosiva. La abuela ya no puede controlar su casa. Jaime anda perdido y la relación de Román y Ena quién sabe cómo puede terminar. Aquel día hasta el aire del mar sopla tormentoso.

Andrea, con poco dinero, llega a la Barceloneta y disfruta de su ambiente marinero y festivo, con sus alegres terrazas "donde personas con buen apetito comen arroz y mariscos" . Andrea se sienta en un bar y pide "cerveza y también queso y almendras..." (...) "Yo me coloqué en una de las mesitas de la calle y casi me parecía que el suelo, bajo mí, iba a empezar a trepidar impulsado por algún oculto motor y a llevarme lejos... a abrirme nuevamente los horizontes."

Irse lejos, ser feliz, empezar otra nueva vida...  Andrea está dibujando el final de la novela, el mejor final posible...

 

 

Desde aquí, regresamos a la Estación de Francia, de donde salimos por la mañana. Nuestro tren de regreso a Lleida sale a las 18: 43 h, con llegada a las 21:12 h.

Si aún disponemos de  una hora, podemos completar nuestra ruta con un paseo desde la Estación de Francia hasta el Borne (el Born), antes bullicioso mercado, hoy centro cultural y de memoria histórica,  el medieval paseo del Born, la basílica de Santa Maria del Mar , ya restaurada pero con sus piedras aún ennegrecidas, y la calle Montcada, donde Carmen Laforet situó el estudio de "Guíxols". 

Lateral de la basílica de Santa María del Mar (calle de Santa María) y Plaza del Fossar de les Moreres

 

Terminamos nuestra ruta pero las vivencias de Andrea y Carmen Laforet se quedan en las calles de Barcelona. Regresamos a Lleida, a Almenar. No podemos decir, como ella, que no nos llevamos "Nada". Os recomiendo ver el siguiente vídeo de rtve:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/pagina-dos/pagina-dos-ruta-literaria/3343790/

Texto:  Magda Español Raidó

BIBLIOGRAFÍA

CABALLÉ, Anna y ROLÓN, Israel: Carmen Laforet. Una mujer en fuga. Círculo de Lectores. Barcelona, 2010

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